Cada vez más niños cargan la pesada y peligrosa mochila de la obesidad

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Los malos hábitos alimenticios y la vida sedentaria, son las principales causas del preocupante incremento de menores obesos en nuestro país. Mejorar este negativo panorama, es una responsabilidad urgente que grandes y pequeños deben asumir en conjunto.

Antiguamente era muy conocida la frase: “La gordura es parte de la hermosura” en la actualidad los estudios médicos han mostrado que es sinónimo de enfermedad. Hoy los apodos “chanchito” o “guatoncito”, para referirse a un niño con evidente sobrepeso, disfrazan un problema grave e incentivan la falsa idea de que “ser gordito es estar sano”.

Todos los estudios respecto al tema, concuerdan en que la obesidad infantil ha aumentado en forma dramática durante los últimos años en Chile y a nivel mundial. Las cifras demuestran esta realidad. Según datos de la Junta Nacional de Jardines Infantiles, un 22 por ciento de los menores de dos a cinco años, tiene sobrepeso y más del 10 por ciento padece obesidad. Para la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se trata de cifras “preocupantes”, ya que Chile se mantiene como uno de los tres países con mayor prevalencia en sobrepeso infantil.

Para conocer las causas, efectos y cómo combatir esta epidemia infantil, entrevistamos al pediatra Christian Suárez Yáñez.

Niños obesos, niños enfermos

La Organización Mundial de la Salud define a la obesidad como el incremento anormal del peso debido a la acumulación excesiva de grasa corporal, como resultado de un desbalance entre el consumo y el gasto de energía. Es considerada una patología porque genera graves consecuencias tanto para la salud física como mental. “En cuanto al primer aspecto, puede traer problemas ortopédicos, de rodillas, caderas y/o columna, debido al exceso de peso en las articulaciones. Los menores con sobrepeso u obesidad, presentan niveles más elevados de presión arterial, de colesterol y de insulina en la sangre. Por lo tanto, tienen un alto riesgo de desarrollar alteraciones a nivel cardiovascular, respiratorio o enfermedades como la diabetes mellitus, hipertensión arterial, hipercolesterolemia e hígado graso, entre otras. Además, los pequeños que sufren este mal, tienen una mayor probabilidad de mantenerlo en la edad adulta”, explica el especialista infantil.

En el plano psicológico, “los niños con varios kilos demás, en general, tienen una vida más complicada. Las bromas o el rechazo de parte de sus iguales, pueden llevarlos a ser más introvertidos, inseguros, a que tengan una baja autoestima, a que sufran aislamiento social y discriminación. Es probable que ese cuadro genere trastornos como la bulimia, la anorexia y depresión”, comenta el doctor Suárez.

 Por qué hoy nuestros hijos son obesos a tan temprana edad

Esta problemática se debe principalmente al desequilibrio entre la nutrición y la actividad física. La modernidad trae consigo diversiones que fomentan la vida sedentaria. La televisión, el computador, los videos juegos, las nuevas comodidades, han disminuido considerablemente las actividades saludables, por ejemplo jugar al aire libre, andar en bicicleta, hacer excursiones, etc. Todos estos factores, sumados a una dieta de mala calidad (comida chatarra, alimentos hipercalóricos, etc.) dan como resultado la obesidad temprana.

Cómo combatir esta “epidemia” infantil

Según el pediatra Christian Suárez hay tres entes importantes para controlar y prevenir el exceso de peso durante la infancia: El rol del gobierno, del colegio y el de los padres. “En esta tarea ninguno es excluyente, es decir deben trabajar en alianza y remar para el mismo lado”.

Los padres deben predicar con el ejemplo: Los hijos aprenden de lo que ven en casa; los padres se convierten en los principales modelos a seguir y deben comer bien para que los pequeños los imiten. Otro factor que influye en este punto, es que las familias son ahora mucho más permisivas. En muchas ocasiones, para no discutir, dejan a los niños comer lo que le quieran para evitar un enfrentamiento.

Los colegios: Es imprescindible que mantengan activo el proyecto que impide la venta de comida chatarra para dar paso a los kioscos saludables. También es necesario que en todos los establecimientos educacionales, que entregan raciones alimenticias y trabajan bajo el régimen de la jornada escolar completa, cuenten con un nutricionista, a fin de que puedan elaborar una dieta balanceada. El segundo Simce de Educación Física, aplicado el 2012, a más de 28 mil escolares de octavo básico, reveló que cuatro de cada diez alumnos presenta sobrepreso u obesidad. Frente a esta compleja realidad, es fundamental que los colegios aumenten a cuatro las horas obligatorias de esta asignatura, tal como lo propuso el Ministerio de Educación.

El papel del gobierno es fundamental para lograr cambios sostenibles en el ámbito de la salud pública, ya que tiene una función primordial de dirección y rectoría en la iniciación y desarrollo de las estrategias, garantizando su aplicación y monitorizando su impacto a largo plazo. Las instituciones nacionales de salud pública, nutrición y actividad física, pueden proporcionar los conocimientos técnicos necesarios, seguir la evolución, ayudar a coordinar las actividades, participar en colaboraciones internacionales y asesorar a las instancias decisorias.

Recomendaciones para la sociedad

Para frenar la epidemia de obesidad infantil es necesario un compromiso político sostenido y la colaboración de muchas partes interesadas, tanto públicas como privadas. Los gobiernos, los asociados internacionales, la sociedad civil, las organizaciones no gubernamentales y el sector privado, tienen un papel fundamental en la creación de entornos saludables y de condiciones de accesibilidad de opciones dietéticas más saludables para los niños y los adolescentes.

Por lo tanto, para avanzar es necesario un enfoque multisectorial que movilice las energías, recursos y conocimientos técnicos de todas las partes interesadas.

Hábitos fundamentales:

Aumentar el consumo de frutas y hortalizas, legumbres, cereales integrales y frutos secos;

Reducir la ingesta total de grasas y sustituir las saturadas por las insaturadas;

Reducir la ingesta de azúcares, y

Un mínimo de 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada, 3 veces a la semana.

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