Fomenta la autonomía en tu hijo

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La mayoría de las veces es normal que pasen por estas etapas de inseguridad y dependencia, pero ¿y si persiste?, ¿es bueno que dependa tanto de mí?, ¿Cómo puedo ayudarle a no sentirse tan inseguro?

La autonomía es la capacidad que poseen los niños para actuar por sí mismos, en su vida cotidiana, en las diferentes áreas de su desarrollo físico, cognitivo, social y afectivo, teniendo siempre en cuenta la etapa evolutiva en la que se encuentra.

Es muy importante considerar que el infante autónomo es aquel que realiza las tareas por propia iniciativa, sin que intervenga el adulto. Muchos padres consideran a su hijo independiente porque obedece sin protestar sus peticiones, pero hay pequeños que no poseen el impulso de responsabilizarse de sus propias necesidades (lavarse las manos antes de comer, cepillarse los dientes, tener la habitación ordenada, etc).

Hoy desde el Gabinete Psicológico ‘Aprende a Escucharte’, te indicamos algunas pautas que te ayudarán a instaurar hábitos de independencia en tus retoños y así, proporcionarles la tranquilidad y confianza necesaria para desarrollarse:

  • Decidir qué hábitos queremos desarrollar y dejar de hacerlos nosotros/as. Es muy importante aprender a DEJAR DE HACER POR EL O ELLA, para que la responsabilidad de la realización de dichas tareas recaiga del todo en ellos/as.
  • Crear escenarios facilitadores para el desarrollo de los nuevos hábitos. Por ejemplo: enseñar a que coma solo (con comidas que le agraden) o ponerle ropa sin cremalleras o botones para facilitar que pueda vestirse y desvestirse solo.
  • Favorecer el establecimiento de una RUTINA (misma hora, exigencia,…). Es muy importante crear ambientes organizados y horarios estables para las rutinas.
  • Ofrecerse como MODELO a imitar. Los padres y madres deben mostrar concretamente cómo deben realizar algunos comportamientos. Ejemplo: los padres demuestran como “cepillarse los dientes” haciéndolo en su presencia.
  • Avisar y recordar al niño/a, en un principio, el cumplimiento de sus tareas. Emplear también “carteles recordatorios” de sus obligaciones (Por ejemplo: Encima de televisor una nota que diga: “Antes de encender la TV, acuérdate de recoger los juguetes”) y, más adelante, favorecer y recompensar la realización de sus hábitos sin necesidad de aviso.
  • Al principio, RECOMPENSAR, animar la conducta que queremos establecer o cualquier aproximación a ella, siempre que se produzca e inmediatamente después de que dicho acto sea realizado. Una vez creado el hábito, será conveniente recompensar al niño/a de vez en cuando sin previo aviso para que lo mantenga.
  • Tener en cuenta que el castigo no sirve para conseguir el desarrollo de una nueva conducta; éste solo sirve, en parte, para evitar o reducir una conducta inadecuada de forma momentánea. Es importante ayudarle a enfrentarse a estas situaciones, sin obligarle, para que el miedo no se haga mayor.

 

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