Cómo contarle un cuento a nuestro retoñito

Tomamos el cuento,  lo abrimos y arrancamos  con: “Érase una vez…”, seguimos apresuradamente pasando página tras página hasta llegar al final: “Colorín colorado, este cuento ha acabado”.  Pero esto no debería ser así!! Lo ideal es lograr que nuestro pequeño se sumerja en la historia y fascinarlo con estos relatos de los que seguramente tu también disfrutaste.

Contar una historia a nuestro hijo es como poner en funcionamiento cientos de piezas dentro de su cerebro.  La conexión que se establece entre un adulto, que hace una narración en forma apasionante y un niño que lo escucha, tiene algo de magia, pero es difícil explicar cuál es el misterio de esa unión que se establece entre ambos.

Seguramente tu también tienes la capacidad de atrapar a tu niño con historias maravillosas, sin embargo nos  limitamos a leer en forma monótona y rápida aquellos cuentos que podrían convertirse en  tremendas aventuras.  Posiblemente esto ocurre porque nos faltan recursos, principalmente expresivos. Porque intuimos que hay algo que traspasa el relato, pero no sabemos qué es ni cómo transmitírselo a nuestro hijo.

A continuación te contamos algunos secretos, que con práctica, te convertirán en el encargado de transportar a tu retoño a ese mundo mágico en el cual a todos nos gustaría llegar.

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  • Conoce o aprende el cuento: Es necesario transmitir un profundo conocimiento del cuento y no interrumpir la narración, ya que tendremos que releer el texto o detenerla porque no recordamos como seguía. La idea es tomarnos seriamente la historia por muy fantasiosa que parezca. Si la historia no te gusta o no te parece adecuada, cámbiala.
  • No interrumpir el desarrollo de la acción: Trata de buscar un tiempo y un espacio en el cual no hayan muchas pausas. Un llamado telefónico inoportuno hará que nuestro pequeño pierda el hilo de la narración y por lo tanto el interés.
  • Utiliza un vocabulario adecuado a su edad: El tipo de lenguaje empleado al contar un cuento está relacionado con la edad que tiene nuestro hijo, sin embargo, en general, se recomienda que sea un lenguaje caracterizado por la simplicidad y la claridad. Eso servirá para favorecer la comprensión de la historia y evitar el cansancio o incluso el aburrimiento por parte del niño. Es importante que esta actividad es una buena ocasión para ampliar su vocabulario.

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  • La pausa y la entonación: Podemos utilizar la pausa y la entonación para mantener el interés y la atención de nuestro hijo. Cuando nos paramos al final de una frase o entre dos palabras, estamos indicando que lo que diremos a continuación tiene un valor o significado especiales. De igual modo, un cambio de entonación indica que aparece un elemento sorpresa que afectará al desarrollo de la historia.
  • Deja volar su imaginación: Las descripciones poco detalladas permiten que el infante deje volar su imaginación. Cuando contamos un cuento, es suficiente con hacer referencia a los rasgos más destacados de los elementos significativos que intervienen en la historia. Por ejemplo, es suficiente decir que la bruja es fea (y no hace falta indicar que su espalda está encorvada, que tiene una nariz horrible, etc.) Si nuestro hijo está lo suficientemente interesado en el cuento y no se imagina aquello a lo que hacemos referencia y nos pide más información, debemos proporcionársela. Por ejemplo: – ¿Cómo era la bruja?; – Era una bruja muy vieja y muy fea, que llevaba un sombrero negro acabado en punta; vivía en el bosque en una casa de madera.
  • Transmite el entusiasmo: Como en tantas otras cosas, debemos intentar transmitir entusiasmo en lo que hacemos. Si lo hacemos desganados o sin entusiasmo nuestro hijo notará ese cansancio y ese fastidio. Podemos empezar simulando que el cuento nos interesa por algún aspecto en particular, probablemente si a nosotros parece interesarnos, nuestro niño sentirá curiosidad por él también.
  • Despierta su interés: Los niños, con pocas excepciones, escuchan mucho más atentamente una historia bien contada que una historia leída. Narrar un cuento permite mucha más espontaneidad que leerlo. Nuestros ojos se encuentran continuamente con los del niño, su expresión responde a la nuestra y la relación se estrechará. En ocasiones necesitamos emplear algunas estrategias para que no se rompa ese encanto, una que encanta a los niños, es que los incluyamos dentro de la historia como si fueran personajes.
  • Repetir el mismo cuento: Si tu hijo quiere que le repitas una y otra vez el mismo cuento, hazlo. A veces los niños piden escuchar varias veces un cuento en particular porque presenta un conflicto, un protagonista, una situación ideal, etc. que el pequeño tiene muy presente en ese momento, por eso aconsejamos respetar su elección.

 

Fuente: bebesencamino.com
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