¿Cómo elegir un colegio?

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¿Qué tipo de colegio? ¿Cuánto pesan las características del niño en la elección? ¿Cómo evaluar la conexión de la familia con los principios del establecimiento al que se postula? Estas son algunas de las interrogantes que los padres deberían responder antes de tomar la decisión. Para la psicóloga clínica, Francisca Carrasco Tassara, hay varios elementos que se deberían considerar a la hora de apostar por la educación de los hijos.

Características de los niños

Los infantes suelen adaptarse con facilidad a instituciones educacionales convencionales. Sin embargo, hay casos en los que es necesario escoger un establecimiento que se adapte a las aptitudes del menor. Aunque a los tres años -edad con la que se postula a prekínder- es difícil determinar intereses, sí es posible reconocer los casos con dificultad para ajustarse a normas mínimas, como estar dentro de una sala, seguir rutinas o no agredir a sus compañeros. En estos casos, es recomendable buscar un entorno familiar. Un colegio pequeño y con atención personalizada, puede influir en una mejor adaptación, rendimiento y relaciones interpersonales.

Conocer bien  las características personales de nuestro retoño nos permitirá definir cómo sería el colegio ideal para él. También es necesario cuestionarnos si queremos un establecimiento que enfatice las matemáticas, el arte, la religión, las actividades extraprogramáticas, etc. Hay chicos que tienen habilidades especiales, como un talento artístico o matemático, que puede ser incentivado en ciertas instituciones que profundizan más en estas áreas. La idea es poder darle al infante la mayor cantidad de posibilidades según sus propias aptitudes.

Tipo de colegio

La primera definición: ¿mixto, femenino / masculino? La segunda: ¿colegios con mayor énfasis en logros académicos o deportivos, religiosos o bilingües? Frente a estas alternativas, la elección debe pasar por el establecimiento que sea consistente con la perspectiva de mundo que tienen los padres. Esto es importante porque durante el desarrollo de la vida escolar, los padres deberán participar activamente, lo que implica involucrarse de cerca con el proyecto educativo.

Además es recomendable informarse acerca de los diferentes estilos pedagógicos que tienen las instituciones educacionales y pensar, en base a eso, cual podría ser más estimulante para nuestro hijo. Hay chicos que funcionan mejor en un ambiente más estructurado y que necesitan más disciplina, mientras que a otros les resulta más motivante un lugar con mayor libertad, o con clases más activas.

Visitar y conocer a fondo varios establecimientos

Lo ideal es poder visitar algunos establecimientos para poder comparar. Son pocos los colegios que lo permiten, pero si tienen la oportunidad, entren a las salas a observar las clases, a ver la relación entre alumnos y profesores, los trabajos que hacen, si se ven felices los alumnos y pedagogos, etc. Hay instituciones que fomentan la participación de los alumnos con centros de alumnos que toman decisiones, mientras que en otros no. ¿Cuántas horas de arte y actividad física hay por semana? , ¿cuántas tareas o trabajos les envían para la casa?,  ¿cómo se evalúan?,  etc. ¿Cual es la política de comunicaciones con los apoderados? Hay colegios que no permiten la entrada a los padres sin una cita, mientras que en otros, es posible conversar con la profesora todos los días.  Todos estos son factores importantes a considerar.

Cantidad de alumnos por curso

Algunos estudios indican que lo ideal es 17 alumnos por curso, pero en la realidad es muy difícil encontrar eso. Por eso hay que considerar cómo los profesores manejan a tantos estudiantes: ¿Trabajan en grupos pequeños? ¿Dividen a los alumnos según sus capacidades? Lo importante es buscar un estilo donde pensemos que nuestro será estimulado a aprender.

Infraestructura

Salas de clases con espacios amplios y un buen uso de las tecnologías, son fundamentales de considerar a la hora de evaluar un colegio. En el caso de las áreas verdes, si bien son importantes, se puede resolver a través de la realización de deporte fuera del establecimiento o de paseos y actividades de esparcimiento.

 Actividades extraprogramáticas

Los niños tienen habilidades que las disciplinas habituales de las clases no permiten descubrir. Por ello es fundamental que existan actividades que tengan que ver con intereses que van más allá de los académicos. Sin embargo, abusar de horas extracurriculares puede ser contraproducente y generar agotamiento en los escolares. La clave es buscar un colegio con actividades diversas para elegir y racionar la cantidad de cursos en los que participa el niño.

Costos

Aunque para gran parte de los padres, la educación es un ítem significativo en el presupuesto familiar, se recomienda que los gastos por colegiatura no sean muy altos, ya que a ellos hay que agregar otros recursos solicitados por las organizaciones educacionales. Lo recomendable es establecer un máximo, que equilibre la calidad de la educación con su costo.

Conocer a los padres

El colegio no sólo debe ser coherente con la perspectiva de vida de los padres. A veces, el tipo de apoderados de un determinado colegio puede que no sea compatible con la forma de vivir de quienes quieren ingresar. Es por esto que también es necesario conocer a los apoderados, que ya están insertos en esa comunidad escolar y saber cuáles son sus aspiraciones y en qué medida los valores de esas familias son similares con los propios.

Cercanía

Un colegio que quede demasiado lejos del lugar donde vive la familia, tiene costos en tiempo y dinero, por lo que se recomienda elegir un establecimiento cuya ubicación sea cercana. Esto es muy útil para aquellos padres que quieren ir a buscar y a dejar a sus hijos, ya que disminuye el nivel de estrés adicional que implica llegar a tiempo. Los tiempos de traslado cortos, mejoran la calidad de vida del niño: hay más tiempo para hacer tareas y descansar.

 Expectativas académicas

Sin duda, un buen colegio ayuda al desarrollo académico de nuestros hijos, pero no es lo único. Los logros y resultados que tengan los alumnos están directamente relacionados con el apoyo que le entreguen a su vida escolar. Esto significa estar dispuestos a invertir tiempo no sólo para hacer tareas, sino que también a participar en reuniones, actividades escolares o invitar a los compañeros a la casa.

Conocer el colegio en base a los puntos anteriores, puede ser más importante que basarse en estadísticas. Los establecimientos cambian mucho y generalmente sus resultados dependen del director del momento. Por lo tanto, los datos anteriores sirven, pero hay que fijarse en lo actual. La idea es encontrar una institución donde el pequeño se sienta exitoso, seguro y confiado en sí mismo; que potencie sus habilidades y lo ayude a mejorar sus puntos débiles. Que  sea acorde a su estilo de aprendizaje, que lo haga sentir incluido socialmente, y que fomente sus intereses.

Fuentes: 
Francisca Carrasco Tassara, Psicóloga Clínica UC
F: 98349399
http://www.psicologainfantil.org
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