El desafío de formar una familia estable

Cuando nace un hijo, nos cambia la vida, las parejas experimentan grandes cambios a los cuales tienen que ir logrando adaptarse. Los primeros meses están cargados de emociones intensas de diversa índole.

Aunque los roles del hombre y la mujer se han ido adaptando a los cambios experimentados en las últimas décadas, todavía siguen recayendo muchas responsabilidades en las madres, incrementándose abruptamente con la llegada de los retoños.

En ese período es importante el papel que asuma el papá, ya sea compartiendo las responsabilidades del hogar y los niños, como ocupándose del bienestar de la pareja.

El estrés vivido por los progenitores frente a la llegada de los hijos es elevado, pero se puede suavizar teniendo en cuenta algunos factores:

  • Una buena comunicación, el reconocimiento y la práctica de habilidades sociales eficaces, aportan bienestar a la pareja. Ser claro, poder manifestar deseos y preferencias, expresar emociones y saber decir que no.
  • Solucionar los problemas, definiéndolos claramente, buscando alternativas, evaluándolas y poniéndolas en práctica. Principalmente para la toma de decisiones importantes, es fundamental hacerlo de a dos.
  • Fomentar la reciprocidad, incrementar la atención positiva hacia el otro con gestos, caricias, palabras y sorpresas, genera bienestar en el cónyuge y mejora la predisposición.
  • Manejar el tiempo, implica buscar espacios y dedicar momentos para realizar un hobby, compartir con amigos, realizar deportes o ejercicios, viajar y pasear, ya sea solos o en pareja. Esto repercutirá en el bienestar de cada uno, potenciándose a nivel pareja. Además, ayuda a tomar distancia por un rato de la familia, de la casa, del trabajo y del rol paterno/materno. Se apunta a lograr el bienestar de los padres para que se lo transmitan a sus pequeños, fomentando la calidad de tiempo compartida por sobre la cantidad.
  • Compartir las responsabilidades, alivia y optimiza el manejo de los requerimientos de la familia. Se logra planificando las necesidades, obligaciones y deseos en conjunto.
  • El deseo de seguir amándose, sumado a la actitud adecuada para lograrlo es el primer paso a seguir.
  • Qué hacer y cómo hacerlo, depende de cada pareja, de la adaptación a los cambios, y de la tolerancia a la frustración en la crianza y la educación de los hijos. Depende  del hombre y de la mujer que han formado y apostado a esa familia.
 Fuente: 
Por Lic. M. Verónica Tamburelli en http://www.bebesencamino.com
 
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