Claves para educar a los hijos

Para educar a los hijos y ser efectivos, es necesario comprender cómo ven el mundo y tener empatía con ellos.

Los niños perciben la realidad según su edad, por tanto, la viven distinto a los adultos. Entender y ser conscientes que no pueden actuar, pensar ni sentir como nosotros, es fundamental para evitar retos y disputas.

Tres claves enseñar correctamente a nuestros retoños son: Ser empáticos con los hijos, poner en práctica la educación emocional y las bases de la disciplina positiva.

Estas son algunas técnicas que pueden ayudarnos a entender el mundo de los chiquitos y a educarlos mejor:

El infante sólo aprende a conocer el mundo actuando: La alegría por descubrir cosas nuevas, es su motor para adquirir conocimientos. Pero se requiere de tiempo y mucha paciencia para que el menor logre aprender dónde están los límites. El que tarde un poco más en hacerlo, no significa que sea “malo”, sino que su manera de ser hará que los padres deban tener más tolerancia y amor para aplicar la disciplina.

El lugar que ocupa el niño entre los hermanos, hace que perciba su entorno de manera distinta:  Esto pasa porque la configuración de la familia, así como las experiencias vividas por los progenitores, son distintas en cada caso. Si el hijo es el primogénito, la falta de experiencia de los papás, condicionará sus vivencias. Si el hijo es el más pequeño, los otros hermanos influirán en su modo de actuar. En el caso de hijos únicos, siempre tendrán adultos dispuestos a ayudarle; cuando hay más hermanos, el tiempo de los adultos debe distribuirse entre todos. Estas situaciones no son ni buenas ni malas, pero afectan al comportamiento del pequeño.

Los niños no suelen comportarse mal a propósito: Estas  personitas son muy impulsivas, con grandes deseos de tocar, coger y explorar. Quieren conocer su entorno a través de las manos, la boca y alcanzando objetos con su imperfecta coordinación. Nuestro papel como padres es la prevención, vigilancia y la posesión de reflejos rápidos.

El tamaño del infante y sus destrezas, influyen de manera importante en su comportamiento: Si te agachas y pones tu cara a la altura de la de tu hijo, ¿qué es lo que ves? Seguramente, sólo un mundo de piernas y zapatos. Por eso, para que nos perciban y nos escuchen, hemos de ponernos a su altura y mirarles a los ojos. Cuando intenta ayudar en las tareas de casa o a vestirse, su pequeño tamaño le impide ser efectivo y, esto, puede hacer que se enfade y que el padre también se desespere y le critique. No es bueno que esto suceda, ya que el chiquito dejará de colaborar y empezará a comportarse mal.

Los conceptos de realidad y fantasía de un niño, son distintos de los de un adulto. ¿Somos conscientes que cuando desaparecemos de la vista del niño, hemos dejado de existir para él? El concepto de permanencia de objetos y personas, aunque no los tengamos a la vista, todavía no se ha desarrollado a estas edades tempranas. Por otro lado, su imaginación le sirve para explorar y aprender. La línea que separa imaginación y realidad aún no existe. Con la fantasía el pequeño experimenta sentimientos y emociones que aún no puede expresar con palabras.

La paciencia es una virtud que está muy lejos del alcance de la mayoría de los infantes: Cuando eras pequeño, ¿no te parecía que el día de tu cumpleaños tardaba mucho en llegar? y ahora, como adulto ¿qué pronto llega cada año? El niño percibe el paso del tiempo de una manera mucho más lenta que un adulto, por tanto, los padres hemos de tener esto en cuenta y comprender que cuando le decimos a un chiquito que espere 5 minutos, le puede parecer una vida entera. Es evidente que deben ir adquiriendo tolerancia, pero como personas mayores, hemos de comprender que no podemos tener a un niño sentado en un restaurante en su silla durante toda la comida!!

Para poder asumir estos concepto y tenerlos presentes, necesitamos realizar algunos esfuerzos en el terreno del crecimiento personal y de la inteligencia emocional. Sólo mejorando como personas, podremos ofrecer una buena educación a nuestros retoños.

El libro “DALE A TU HIJO LO MEJOR DE TI”, es una buena herramienta para empezar a comprender los aspectos positivos del crecimiento personal, la inteligencia emocional y la Disciplina Positiva. Si quieres disfrutar siendo padre o madre, no dudes en leerlo.

Fuente: Inma Corbera, Facilitadora en comunicación familiar, motivadora en Disciplina en Positivo.
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Una respuesta a Claves para educar a los hijos

  1. Romina dijo:

    Muy buen aporte. La educación que le brindemos a un hijo es fundamental en su futuro como persona. Por este motivo considero oportuno instruirse a través de profesionales, garantizando una adecuada formación.

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