Conoce el temperamento de tu bebé

¿Sabías que los niños desde su nacimiento ya cuentan con un carácter bien definido? Varios estudios psicológicos han determinado que existen tres tipos de temperamentos en los recién nacidos: el fácil, el difícil y el apático. Aunque todos ellos tienen diferentes tipos de intensidad y, en ocasiones, pueden tener mezcla de varios.

Conocer la personalidad de tu bebé puede ayudarte a que le prestes la atención que de verdad necesita y, además, puede influir en el desarrollo del propio temperamento, ya sea para mejorarlo o incluso para empeorarlo. Los padres, obviamente, cuentan también con su propio genio, lo que convertirá esto en algo más sencillo o más complicado a la hora de crear un vínculo próximo, y cierto apego, para que se desarrolle la maduración adecuada.

Bebé de temperamento fácil

Sus características básicas y más representativas son las siguientes:

– Mantiene de manera estable sus hábitos: Por ejemplo, tienen horas determinadas para  dormir, jugar y comer.

– Los padres saben rápidamente cómo calmarlo, ya que sus reacciones son previsibles.

– Se adapta fácilmente  cuando se produce algún cambio que le afecta.

– Son los que se conocen como bebés “simpáticos”, a los que les resulta sencillo regalar una sonrisa.

– Si el pequeño se pone a llorar, resulta bastante fácil calmarlo.

Consejos para padres de bebés con temperamento fácil

El trato con los chiquitos de buen carácter es generalmente una experiencia gratificante. Algunos infantes exigen tan poco, que los papás piensan que su hijo no los necesita. Por esta razón, algunos progenitores pasan menos tiempo estimulando a sus niños y comunicándose con ellos. Por lo tanto, quienes tienen pequeños con éste tipo de carácter, deben tener en mente que sus retoñitos necesitan mucha atención, aún cuando no son muy exigentes.

Bebé de temperamento difícil

Estos niños requieren de altas dosis de paciencia por parte de su papás, ya que son capaces de acabar con sus nervios, por mucho amor y constancia que éstos le pongan a su crianza. Sin embargo no hay que preocuparse, si se actúa correctamente se lograrán mejoras, eso sí, a largo plazo.

“La actitud de un bebé de carácter fuerte hará que sus papás tengan más tolerancia. Todo su ambiente tiene que ser estructurado y los cambios deben introducirse de forma sistemática y pautada. Esto en un futuro se tendrá que ir cambiando y presentando un comportamiento más flexible. Esto será más fácil con ayuda de un especialista”, aconseja Verónica Minguito Orellano, logopeda y experta en Atención temprana y psicomotricidad (Entrevistada en http://www.hola.com)

No se debe ser pesimista. Generalmente, estos niños suelen evolucionar con el tiempo. Los pequeños sólo necesitan sentir seguridad y afecto por parte de sus progenitores.

Sus características más representativas son:

– Les complica seguir rutinas establecidas: ni horarios de comida, ni de irse a dormir.

-Se irritan con facilidad, cualquier mínima molestia los hace llorar.

– Son bebés que no sonríen con facilidad.

– Se estresan rápidamente y no se adaptan a los cambios.

Consejos para padres de bebés difíciles

Los padres de niños con este tipo de personalidad, se sienten a menudo culpables y creen equivocadamente que son responsables por el temperamento de su hijo. Estas emociones de culpa pueden a menudo causar sentimientos de incompetencia y ansiedad. Pero en lugar de sentir cargo de conciencia, se deben concentrar en proteger a sus pequeños de situaciones y eventos  desagradables. Es conveniente establecer y adherir a los hijos a una rutina diaria. Tratar de mantener la calma y tener mucha paciencia. No es recomendable exigir demasiado a sus hijos. Estos padres deben saber también que sus bebés no van a tener siempre este tipo de genio, ya que a medida que los lactantes se acercan al año de edad, muchas de las características del temperamento difícil habrán disminuido o desaparecido.

Bebé de temperamento apático

Los niños que cuentan con este tipo de carácter, generalmente muestran los siguientes rasgos:

– Parece un bebé tranquilo, no suele protestar habitualmente.

– Tampoco muestra demasiadas habilidades sociales y le cuesta sonreír.

– Al ser un pequeño que no reclama, la recepción de estímulos es escasa, lo que puede entorpecer su desarrollo.

“Si estamos ante un niño apático, es necesario darse cuenta tempranamente para motivar y compensar esa falta de interés por el mundo exterior”, afirma Minguito Orellano (en http://www.hola.com). Esto no quiere decir que el menor tenga alguna deficiencia, sino que al no contar con demasiados estímulos, su desarrollo se detiene y puede afectar a su inteligencia y futuro rendimiento.

Consejos para padres de bebés reservados

Es necesario que los padres de pequeños apáticos tengan mucha paciencia. Deben tratar de exponer a sus hijos a nuevas situaciones más a menudo, pero progresivamente y con calma. Los niños reservados se adaptan gradualmente a las nuevas situaciones, pero hay que darles el tiempo que ellos necesiten, sin presiones. Es recomendable que los progenitores pongan atención a las indicaciones de agitación de sus bebés y deben saber cuando alejarlos de tales situaciones cuando estas ocurren.

Fuente: http://www.hola.com
 
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