Las riquezas de Estimulación Temprana

Durante los primeros años de vida de tu hijo, se fijan los cimientos en que sustentará su futuro desarrollo.  Desde que nace, el pequeño manifiesta deseos de aprender y una curiosidad inagotable. Su cerebro es como una esponja que absorbe todo lo que ve, escucha y experimenta. La estimulación temprana consiste en aprovechar esta capacidad de aprendizaje, ¿quieres saber cómo?

Podríamos definir la estimulación temprana como el aprovechamiento de la capacidad de aprendizaje y adaptabilidad del cerebro del infante, mediante una serie de estímulos que fijan su atención e interés para potenciar sus funciones cerebrales. No se trata únicamente de ayudar al desarrollo intelectual del menor, sino también sus capacidades físicas, emocionales y sociales.

La estimulación temprana tiene lugar mediante la repetición útil de diferentes eventos sensoriales que aumentan, por una parte, el control emocional, proporcionando al menor una sensación de seguridad y goce. Por otra parte, amplía la habilidad mental y el aprendizaje, ya que este tipo de motivación ayuda a los pequeños a desarrollar destrezas para estimularse a sí mismos, a través del juego libre, del ejercicio de la curiosidad, la exploración y la imaginación.

Cuando a un bebé se le proporcionan medios más ricos y vastos para desarrollarse, florece en él un interés y una gran capacidad para aprender. Esta motivación se concibe como un acercamiento directo, simple y satisfactorio, para recrear, comprender y conocer a tu hijo, ampliando también las alegrías de la paternidad.

La diplomada en Terapia Gestalt Infantojuvenil, Francisca Carrasco, aclara algunas dudas que muchos padres tienen respecto al tema:

  ¿Desde qué edad es conveniente estimular las capacidades de los niños?

Ya desde el vientre de la madre se puede estimular musicalmente al embrión, comunicarse con él, hablarle… Nunca es demasiado pronto. Desde que el bebé nace, todo lo que ve, huele, toca o saborea, le informa sobre todo lo que lo rodea. A las pocas horas de nacido, reconoce el olor y la voz de su madre y distingue entre otras personas. En los días sucesivos, a través de los sentidos, empieza a entender algunas cosas y a comunicarse con su entorno.  Por lo tanto, es muy importante desde el principio estimular sus sentidos. Debemos aprovechar cada momento que pasamos con nuestro hijo para transmitirle afecto y amor. Eso le dará seguridad en sí mismo, con el objetivo final de desarrollar su capacidad humana.

En cuanto un bebé llega al mundo, ya que es capaz de responder a algunos estímulos. En un primer momento, la motivación debe consistir principalmente en hablarle, aunque no entienda lo que le estemos diciendo. Los padres intuitivamente le hablan a sus hijos de un modo especial, lo que ayuda a captar su atención y a una mayor comprensión.

Desde el nacimiento hasta los 3 años de edad, se da el momento de máximo desarrollo neuronal en el ser humano, es en este periodo cuando se desarrollan y maduran capacidades como el lenguaje, las sensaciones, las funciones motoras, psicológicas… Además, la estimulación temprana sirve igualmente para prevenir y mejorar posibles déficits en el desarrollo del niño.

¿Cómo se puede potencializar el desarrollo intelectual en los primeros años de vida?

La inteligencia humana es producto de dos factores: El potencial biológico y el entono donde hemos sido educados. El primero está dado por el desarrollo cerebral que poseemos, ya que al nacer nuestras neuronas entran en conexión (sinapsis) con mayor rapidez y es en los primeros años de vida, cuando se forman las estructuras o redes neuronales que posibilitarán el desarrollo de la inteligencia y que serán utilizadas posteriormente en la etapa adulta. El segundo componente fundamental, consiste en propiciar un ambiente rico en estímulos, que éstos sean adecuados en calidad y cantidad. El infante debe estar en contacto con los objetos, descubrir sus formas y funciones, realizar actividades que posibiliten desarrollar su potencial.

Existen infinitos métodos, libros, técnicas, etc. que enseñan a estimular a nuestros hijos. Lo importante, es buscar una manera que acomode a los padres y al menor. Siempre hay que tener presente al niño que tenemos al frente; cómo responde a la motivación (si se siente presionado o entusiasmado; si es capaz de responder a lo esperado o le es difícil, etc). Hay que respetar los tiempos del pequeño, en cuanto a su capacidad  y a su necesidad de descanso. En base a esto, debemos guiarnos para estimularlos.

¿Qué actividades o juegos son buenos para potenciar las inteligencias de los pequeños?

Durante los primeros meses, la mejor manera de estimular a un bebé, es relatándole todo lo que sucede a su alrededor, mirándolo a los ojos, haciéndole cariño, cantándole canciones, escuchando música, etc. A partir de los 10 meses, se le pueden hacer sonidos de animales para estimular su lenguaje. Es bueno también leer cuentos, jugar a las “escondidas” (taparse la cara diciendo “ahí está” / “no está”) y ofrecerle objetos o juguetes que puedan potenciar sus sentidos: al cambiar de forma, al apretarlos, al hacer sonidos, etc.

Estas pautas se pueden seguir usando durante toda la infancia, agregando estímulos a medida que el niño crece. Por ejemplo, más adelante se le pueden ir enseñando las emociones, intentando reflejarle al pequeño lo que parece estar sintiendo (“creo que tienes pena…). Los juegos de imaginación ayudan a estimular la creatividad; se puede jugar al tecito, a la familia, a los disfraces, trabajar con plastilina, dibujar, etc.

¿Qué diferencias pueden haber entre un niño que ha recibido estimulación temprana y otro que no ha tenido este beneficio?

La diferencia reside en la actitud de uno y otro hacia sí mismo. Esta actitud influirá sobre la forma en la que la persona vivirá todas las etapas de su vida. Su capacidad dependerá del grado de estimulación que el niño reciba. Se ha visto que los pequeños con escasa estimulación, ya sea por no contar con la presencia de figuras cercanas (por ejemplo, los que viven en hogares) o niños cuyos padres tienen algún retraso mental, no desarrollan su potencial, quedando muchas veces con limitaciones intelectuales.

Preocuparse de la estimulación temprana puede ayudar sacarle partido a las habilidades de un niño, pero un exceso de motivación puede jugar en contra, provocando que el menor se sienta presionado. Esto puede llevar a un infante sobreadaptado, que intente siempre agradar a los demás y que sienta la exigencia de ser perfecto, y no se permite equivocar. Por otro lado, puede ocasionar que el chico se sienta sobrepasado y se cierre justamente a cualquier actividad intelectual. Lo esencial es siempre estar muy atento a las reacciones de los pequeños, para ver si lo estamos haciendo bien.

En casa también podemos aportar al desarrollo integral de nuestros hijos

Actualmente, el mercado ofrece una serie de productos audiovisuales como CD de música y DVD de uso casero, para que los padres fomenten en sus retoños el  aprendizaje temprano de aspectos sociales, emocionales y cognitivos como las matemáticas, los idiomas, etc.  Así también aprovechamos el ambiente familiar, que es ideal para la enseñanza de los infantes, ya que proporciona confianza e intimidad. Además, trabajar con nuestros hijos en casa, con este tipo de soportes, fortalece los vínculos afectivos al pasar juntos el denominado tiempo de calidad y supone una mayor implicación en la educación de nuestros retoños.

Debemos encontrar el momento adecuado para iniciar cada día al bebé, cuando ambos -padres e hijos-  estén relajados y receptivos para, captar al máximo su atención, a través de imágenes atractivas y llenas de color, con música de fondo especialmente adaptada a los oídos del pequeño. Así, con colores, palabras, animales, números, canciones o juguetes, podemos iniciar a nuestro hijo en el mundo del lenguaje, de las matemáticas, de los idiomas, las ciencias, el arte, lo lúdico, etc. Una de las claves principales es la regularidad… ponerle cada día un ratito los DVD y, sobre todo, hacerlo con alegría, con entusiasmo, quedarnos con ellos mientras visualizan las imágenes.

Cabe destacar que la estimulación temprana no tiene como objetivo enseñar, sino desarrollar las capacidades del menor y estimular las conexiones neuronales de su cerebro.

Además, debemos tener en cuenta que no es conveniente forzar al pequeño, sino que debemos dejarlo a su ritmo, sin presionarlo y reconocer sus méritos cuando la estimulación temprana empiece a dar sus frutos.

 Fuente: Francisca Carrasco Tassara, Psicóloga, Diplomada en Terapia Gestalt Infantojuvenil. Pontificia Universidad Católica.
 
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Una respuesta a Las riquezas de Estimulación Temprana

  1. Marta dijo:

    Muy buen aporte. La estimulación temprana es fundamental a la hora de optimizar el desarrollo tanto físico como intelectual de los más chicos.

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