¿Desde cuándo debemos preocuparnos de la salud bucal de nuestros hijos?

¿Sabías que el futuro dental de tu hijo puede depender  de tu salud durante el embarazo? La alimentación de una mujer gestante influye en la posterior calidad de los dientes que llegue a tener su retoño. Por esto es fundamental que las embarazadas incluyan en su dieta alimentos ricos en calcio y fósforo. Además, es imprescindible que antes del alumbramiento, solucionen sus problemas dentales y eliminen sus focos infecciosos.
Una vez que el bebé haya nacido, es necesario que los padres se preocupen de la salud oral de su pequeño, así permitirán que las encías, los dientes y el hueso que los soporta, se desarrollen sanos y resistentes al ataque de la placa bacteriana y de enfermedades periodontales.  Asimismo es importante verificar que el interior de la boca del lactante esté sano, es decir, libre de irritaciones, malformaciones o, incluso, de dientes prematuros.

La mucosa bucal del lactante se considera sana, cuando su apariencia es suave, color rosado y está libre de sangrado o de dolor. Su saliva debe ser cristalina, sin olores ni sabores desagradables. Y mientras no esté en edad de su primera dentición, las encías debiesen ser lisas y sin abultamientos.

Situaciones de riesgo de caries en niños menores de dos años

  • Enfermedades crónicas sistémicas de la madre durante el embarazo.
  • Parto prematuro.
  • Madre con caries activas.
  • Enfermedades infecciosas a repetición.
  • Desmineralización de la línea neonatal.
  • Uso de biberón azucarado nocturno.
  • Ingesta de líquidos con azúcar a deshoras.
  • Higiene deficiente.
  • Hábitos de dieta inadecuados.

Protejamos los primeros dientecitos

Hacia los seis meses de edad se inicia la primera dentición. A partir de esta etapa es necesario llevar a cabo una rutina diaria de aseo bucal, que será realizada por la mamá, el papá o la persona a cargo del lactante. Limpiarle la boquita a tu hijo es tan importante como lavarle sus manos o darle un baño, ya que una buena higiene oral es un factor imprescindible para evitar las caries y las enfermedades de las encías.

Mientras más temprano comience éste buen hábito en los infantes, mejor, ya que durante los primeros meses de vida, el bebé se encuentra en una fase oral pasiva, en la cual disfruta del masaje y la manipulación de su boca.

Los líquidos dulces, como la leche o jugos, que permanecen en la boca del menor, son algunos causante de las dañinas caries. Como resultado, aparecen manchas blancas, amarillas o marrones en la dentadura. Al pequeño se le dificultará masticar, puede sentir dolor y hasta tener postemillas (acumulación de pus en las encías), por lo que podría negarse a comer.
Por lo tanto, es escencial formar en tu guagua una rutina de limpieza dental, así crearás un patrón de cuidados bucales que lo acompañarán durante el resto de su vida.
La cirujano dentista, Andrea Lagos, señala algunos consejos sobre higiene oral en la primera infancia:

  • La limpieza de las encías debe realizarse desde el nacimiento, una vez al día, con una gasa húmeda, o la punta de un pañito limpio y humedecido en agua o con un dedal de silicona.
  • Cuando al lactante le salgan los primeros dientes (alrededor de los 6 meses de edad), límpieselos con un cepillo de cerdas suaves, busque uno especial para su edad. Hágalo en la mañana y en la noche antes de dormir. No hace falta usar pasta dental.
  • Los niños de un año o más ya pueden usar un cepillo dental, del tamaño de su boca. Si tu bebé no se despierta a comer durante la noche ni come dulces, puedes realizar el cepillado sólo con agua.
  • Para que el chiquito se adapte al lavado dental, es recomendable que primero le presentes el cepillo como un juguete.
  • Consulta al odontopediatra si es necesario aplicar fluoruros tópicos, esto dependerá del nivel de riesgo de caries del lactante.
  • El uso de pastas dentales fluoradas es la mejor manera de prevenir las caries. Una vez que tu retoño haya aprendido a escupir, es conveniente que se cepille con pasta dental de 1000ppm de flúor.
  • Es conveniente que el adulto realice la higiene bucal hasta que el niño tenga la habilidad motora adecuada para lograrlo efectivamente (aproximadamente a los 8 años). A partir de ese momento, es necesario supervisar el aseo dental nocturno hasta la adolescencia.
  • Generalmente los infantes suelen cepillarse sólo las piezas que pueden ver frente al espejo y no dejan que las cerdas lleguen hasta los molares, “invisibles” para él. En este punto el juego es una excelente estrategia: Invítalo a buscar esos dientes escondidos…dile por ejemplo: “El que los encuentra primero tendrá un premio”.
  • También es necesario que los chicos mantengan una dieta sana: Evita su consumo de azúcar (caramelos, confites o gaseosas). Es perjudicial para la salud bucal que el lactante se duerma con la mamadera en su boca, en especial si contiene leche o jugos, ya que los ácidos y el azúcar contenidos en ellos, dañan el esmalte dental y favorecen la aparición de caries.

Cómo elegir el cepillo adecuado para tu hijo

  • Los cepillos para bebés deben ser de mangos cortos y gruesos, también pueden usar dedales de silicona.
  • Cepillos junior: Se usan desde los 3 años de edad y tienen mangos más largos.
  • Cepillos para niños de 6 años y más: Sus mangos se alargan más aún.

 

 

 


Cuándo recurrir al dentista

  • Si los dientes de tu hijo tienen manchas blancas, amarillas o marrones.
  •  Si el lactante tiene llagas en su boca.
  •  Si a tu bebé no le ha salido ningún diente a los 18 meses de edad.
  • A menos que presenten alteraciones como sangrado, abultamientos o dientes prematuros, la primera visita al odontólogo deberá planificarse para cuando tenga todos sus dientes de leche, lo que ocurre generlamente a los tres años de edad. Para entonces, ya se pueden observar ocho dientes incisivos, cuatro caninos y ocho molares, es decir 20 piezas. Según la cirujano dentista, Andrea Lagos  “el primer control odontológico del niño sano se debe realizar a los 2 y 4 años de edad “.

Los papás también son agentes de caries

La mayoría de los gérmenes que originan las caries en los infantes provienen de la madre, el padre o de la persona que los cuida. El contagio se produce, por ejemplo, cuando el bebé pone sus dedos en la boca de sus progenitores. Besar a los retoños en los labios, también puede ser un agente transmisor del estreptococo mutans (bacteria iniciadora del proceso de caries)
Por esto es primordial que los integrantes de la familia mantengan siempre sus bocas limpias, cepillándose después de cada comida y usando el hilo dental al menos una vez al día.

Fuentes:

 
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