Cuidado con la silenciosa Depresión Postparto

“Fue uno de los días más felices de mi vida cuando supe que seríamos padres. Tuve un embarazo normal y tranquilo. Pero a veces me sentía insegura, porque no estaba preparada para asumir esa gran responsabilidad. A los quince días de haber nacido mi hijo, el agotamiento y el desgano se apoderaron de mí. Comencé a llorar muy seguido. Me sentía frustrada, al no tener la libertad de hacer las actividades de antes, sólo vivía para mi hijo. Pasaba días completos en pijama, sin salir a la calle. Mi esposo me reprochaba porque siempre estaba de mal humor y todo me molestaba. Él me decía “¿por qué no agradeces que tenemos un bebé sano, no todos tienen ese privilegio”. Pero mi estado de ánimo fue empeorando cada día más…”, recuerda María José Arias (26 años), quien sobrellevó siete meses una depresión postparto.
Ella se consideraba lo peor del mundo, sin siquiera sospechar que era parte del diez por ciento de las madres que sufren este trastorno, y muchas veces en silencio.
Esta enfermedad psiquiátrica -que consiste en el desarrollo de un desánimo tras el alumbramiento- a veces puede tener una fácil explicación, por ejemplo cuando el hijo no ha sido deseado o porque nace con alguna anormalidad. Sin embargo, en la mayoría de los casos, parece no tener sentido o razones.
La también llamada tristeza postparto, generalmente se presenta durante las primeras cuatro semanas después del alumbramiento o incluso hasta seis meses más tarde. Su origen depende de muchos factores de riesgo, entre ellos los hormonales, bioquímicos, genéticos, psicológicos y ambientales. El descenso repentino de las hormonas luego de dar a luz puede ser una de las causas. Además el cuidado de un recién nacido no es gratificante para todas las mamás, ya que al principio las cosas pueden salir mal, generando profundos sentimientos de frustración.

“Otras causas que pueden provocar esta perturbación son: Una historia previa de depresión (en cualquiera de sus formas, diagnosticada por un especialista); antecedentes de anomalía disfórica premenstrual; poco apoyo social, un bebé prematuro o con cualquier tipo de enfermedad; estrés psicosocial provocado por una acumulación de acontecimientos vitales adversos, como el fallecimiento de un ser querido, la pérdida del empleo de la paciente o de su cónyuge, problemas económicos, etc.”, explica la psicóloga infantojuvenil, Francisca Carrasco.

¿Cómo puedo saber si tengo depresión postparto? 
La diplomada en Terapia Gestalt, Francisca Carrasco, indica que deben presentarse al menos cinco de estos síntomas, la mayor parte del día y casi todos los días:
Pena constante: La paciente se siente frecuentemente baja de ánimo, infeliz y desgraciada. Incluso su aflicción puede empeorar en determinados momentos.
Pensamiento recurrente de muerte o ideación suicida: Las mujeres que sufren esta psicopatología, sienten que ya no vale la pena vivir.
Irritabilidad: Hay cambios drásticos de humor y habitualmente la afectada se está molesta o enojada con sus otros hijos, (si los tiene) o incluso con el recién nacido, aunque la mayoría de las veces lo está con su marido, quien no suele entender qué es está pasando.
Fatiga: Todas las nuevas mamás se sienten un poco abrumadas, pero las que padecen este tipo de depresión, se sienten tan agotadas, que pueden llegar a pensar que tiene una enfermedad física.
Insomnio: Cuando por fin la madre se va a la cama, puede que tenga dificultad para conciliar el sueño y si logra dormirse, tiende a despertar muy pronto o varias veces, incluso aunque su pareja se encargue de alimentar al bebé durante la noche.
Pérdida de apetito: Generalmente, quienes conllevan esta complicación, no tienen tiempo ni ganas de comer, lo que contribuye a que la persona se sienta peor física y mentalmente. Algunas pacientes deprimidas, comen en exceso para aliviar su malestar psicológico y luego se sienten culpables y molestas con su gordura.
Incapacidad para disfrutar: Lo que antes era un placer e interesante, ahora no les anima ni les importa. Dejan de divertirse con actividades entretenidas como practicar algún hobbie, compartir con amigos, etc. Este desgano también se  da en el caso de las relaciones sexuales. Algunas mujeres recuperan el interés por el sexo (si es que en algún momento lo perdieron) antes de las seis semanas de dar a luz, pero las madres con estrés postparto, suelen rechazar cualquier contacto sexual, lo cual puede generar tensión en la pareja.
Agobio: Hay una sensación de no disponer de tiempo para nada, de hacer todo mal y de no ser capaz para remediarlo. A estas pacientes les resulta realmente difícil establecer nuevas rutinas para poder hacer frente al lactante y a la nueva situación que viven.
Ansiedad: Suele ser aguda y se puede generar por temor a quedarse sola con su guagua, por miedo a que éste llore, no quiera comer, se ahogue, se caiga o se haga daño de cualquier forma. Algunas madres deprimidas ven a su retoño como un ser misterioso y extraño, cuyas necesidades y emociones deben ser de algún modo satisfechas.

“Maternity blues” o depresión del tercer día
Aproximadamente una de cada dos mujeres, se siente un poco abatida, desanimada o insegura, en el tercer o cuarto día tras del nacimiento. Pero ese desaliento dura sólo algunas horas o un par de días y pronto desaparece, ya que la mayoría de las mamás controlan perfectamente la situación después de una semana. Sin embargo,  para las que sufren una psicopatología, las cosas empeoran cada día.

Es fundamental el tratamiento psicológico
“Es de suma importancia pedir ayuda profesional para tratar esta enfermedad, dada la gravedad de los síntomas y los daños que puede causar en la relación madre-hijo. Los niños cuyas mamás sufren depresión, tienen más probabilidades de desarrollar un apego inseguro y mayor prevalencia de problemas de conducta, maltrato infantil o problemas de salud. El impacto del estado mental y emocional de la madre, en el desarrollo emocional y cognitivo de su bebé, es considerable”, advierte la especialista infantil, Francisca Carrasco.
La permanencia de este trastorno dependerá principalmente de un tratamiento psiquiátrico o psicológico adecuado y del apoyo social.“Generalmente dura más de seis meses, incluso hasta más de un año si no es tratada. Hay riesgo de que se repita en embarazos recurrentes, haciéndola de esta manera crónica”, señala la experta.

Consejos para superar el estrés postparto

  • Evite agobiarse con muchas actividades, aunque sean placenteras.
  • Trate de no realizar grandes cambios durante esta etapa.
  • Pida ayuda cuando la necesite y comparta sus experiencias con otros.
  • No se olvide de sí misma. Cuando tenga tiempos libres, dedíquelos a cuidarse y regalonearse. Por ejemplo, tome baños de tina, masajes con crema; si puede asista a clases de pre o post parto, yoga, etc. Lo esencial es disfrutar del contacto consigo misma y con su cuerpo.
  • Si ha sufrido una depresión antes de alumbramiento, es necesario que se ponga en contacto con su médico para que  detecte una posible recaída y así comenzar lo antes posible con el tratamiento.
  • Aproveche cualquier oportunidad para descanzar, por ejemplo es reconfortante dormir pequeñas siestas.
  • El padre debe acompañar y ayudar en los cuidados del bebé. Pídale a su pareja que alimente al bebé por la noche, puedes extraer tu propia leche con anterioridad, para que el papá se la dé en mamadera. El padre no debe culpar a la madre por sentirse triste ni cuestionarle sus sentimientos, es necesario que comprenda su complicación.
  • Nutrirse adecuadamente: Los vegetales frescos, las frutas, la leche y los cereales, son alimentos muy adecuados para que se sienta saludable.
  • Debe darse el tiempo para disfrutar con su pareja. Salgan juntos a cenar, al cine, a visitar amigos o tomar una copa. Intente intimar con su cónyuge, incluso aunque todavía no le apetezca tener relaciones sexuales completas. Un beso, un abrazo, una caricia o un mimo, pueden ser bastante vigorizantes hasta que regrese el deseo sexual.
  • No sea crítica consigo misma ni con su pareja. El cansancio y la irritabilidad de ambos, puede conducir a discusiones frecuentes y a debilitar la relación.
  • Finalmente, si un profesional le diagnosticó la depresión postparto, no se alarme, ya que  el apoyo, el consejo y la medicación acelerarán su recuperación.
Fuente:
Francisca Carrasco Tassara, Psicóloga, Diplomada en Terapia Gestalt Infantojuvenil.
http://www.geosalud.com/depresion/depresion_postparto.htm
Galería | Esta entrada fue publicada en Portada, Psicología y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s