Cómo identificar y mejorar el cólico infantil

Es inevitable no desesperarse cuando nuestros bebés lloran, principalmente porque ellos no pueden expresarnos qué les aqueja o molesta. Muchas veces intuimos que les duele el estómago o están hinchados.“Si el sollozo del lactante es largo, por unos minutos se calma, pero luego vuelve el llanto, y si además el niño se retuerce y pone cara de dolor, es probable que esté sufriendo un cólico”, comenta la pediatra Catalina Soto.
Habitualmente, este padecimiento se origina a las 3 semanas de vida y alcanza su punto máximo entre las 4 y 6 semanas de edad. Generalmente a los 4 meses comienzan a desaparecer, si el pequeño aún tiene cólicos después de esa etapa, es necesario consultar a un médico para descartar otra alteración, como el reflujo.
Este trastorno intestinal ocurre en la mayoría de los bebés, pero en distintos niveles. “Según mi experiencia, muchas veces estos malestares tienen que ver con el estado de ánimo de la madre, ya que los pequeños tienen una sensibilidad muy fina para captar la ansiedad de su progenitora. Por ejemplo, una mamá que no tienen el apoyo de su esposo ni de familiares, transmite esa angustia a su hijo y hará que sea más susceptibles a esas dolencias. Lo mismo puede ocurrir cuando los padres tienen hijos muy seguidos, porque hay menos tiempo y aumenta el estrés en el hogar”, opina la especialista.
Por lo tanto, cuando las personas que rodean al infante, están preocupadas o deprimidas, pueden ocasionarle ataques al estómago, ya que al sentirse aflijido, llorará más, tragará más aire y se llenará de gases intestinales.
“Este tipo de dolor abdominal que sufren las guaguas, de alguna manera podría tener carácter psicotomático, es decir depende de factores ambientales y del estado emocional de los adultos que conviven con el chiquito”, explica la experta en salud infantil.

¿Cómo identificar un cólico?

A menudo esta indisposición se inicia de manera repentina. Las manos del lactante pueden estar empuñadas, las piernas encogidas y el vientre se hincha. El mal rato puede durar minutos u horas y comúnmente, termina cuando el menor cae exhausto, después que defeca o cuando salen los gases.

Las guaguas que sufren estos malestares comen bien y suben de peso normalmente. No se produce fiebre, vómitos ni cambios intestinales como colitis.
El pediatra diagnosticará el cólico haciendo preguntas acerca de la historia clínica y los síntomas del pequeño, incluyendo el tiempo de llanto. Es probable que además ordene realizar exámenes físicos, para descartar otros problemas, como una hernia o apendicitis por ejemplo.

¿Por qué se producen esta afección en los lactantes?

• Ciertos alimentos que recibe el bebé a través de la leche materna pueden afectarlo, como la cafeína , el chocolate y los productos lácteos.
• Las mujeres que están amamantando, deben tener cuidado con los medicamentos que usan, es fundamental consultar a un especialista al respecto.
• Se debe evitar la sobrealimentación del bebé y que coma muy rápido. Si el infante toma mamadera, el agujero del chupete no debe ser demasiado grande.

¿Cómo aliviar el cólico infantil?

Como cada bebé es único, debemos probar distintos recursos para reconfortarlo, luego observar su reacción, y a partir de ahí, adoptar o descartar la medida adoptada. Aplica algunos de estos consejos:
1. Acuna en tus brazos a tu retoño y mécelo. Pero es importante que te sientas tranquila para transmitirle paz y relajo.
2. Para que el infante sufra con menos frecuencia estas dolencias, es necesario que la mamá consiga serenidad, para esto es necesario que tenga el respaldo de la pareja, de familiares o amigos, así podrá tener más momentos de descanzo.
3. Cántale o pónle la música que escuchabas durante tu embarazo. Incluso cualquier ruido puede llamar su atención y entretenerlo.
4. Si usa chupete, ofréceselo, supuestamente es un ansiolítico para los lactantes y su nerviosismo se apacigua cuando sufren cólicos.
5. Para ayudar la eliminación de gases y disminuir la acidez, es recomendable poner al menor en posición vertical.
6. El masaje ideal para calmar los ataques estomacales, consiste en realizar movimientos circulares en el abdomen, en el sentido de las agujas del reloj. Tus manos en su pancita puede altenuarsus molestias. También es recomendable frotar la espalda del pequeño  y  darle un baño de agua tibia.
7. Si es de día, llévalo a dar un paseo en su coche.
8. Consulta con tu pediatra si puedes darle aguas de hierbas como manzanilla, orégano o anís.
9. Es útil aprender qué técnicas reconfortan a tu retoñito, así evitarás que el período de dolencia se vuelva más intenso.
10. Se debe evitar sobremedicación, las gotas antiespasmódicas están contraindicadas para los menores de dos años, ya que podrían encubrir una enfermedad y retardar el diagnóstico. Las gotas de simeticona, que se venden con receta, pueden ayudar a reducir el meteorismo. El cuerpo de los bebés no absorbe este medicamento, por lo que es seguro para ellos.
11. Acude al médico si además del llanto, tu hijo tiene fiebre, vómitos, diarrea u otros síntomas.

Fuentes:
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