Dónde deben dormir los bebés

Desde que el recién nacido llega al hogar, gran parte de los padres se preguntan ¿está bien que duerma con nosotros?, o ¿en su cuna, pero al lado de la cama matrimonial?, o ¿lo dejamos inmediatamente en su propio dormitorio?
Para algunos la opción del colecho, es decir compartir la cama con su hijo lactante, es un gran tranquilizante. Sin embargo, para otros no es el lugar más seguro. La Psicóloga Infanto-Juvenil, Marcela Tarifeño Rojas, dá su opinión y algunos consejos respecto al tema:

1. ¿Es conveniente que los niños duerman solos desde que nacen?
Yo les recomendaría a los papás que tengan al bebé con ellos en la misma pieza, pero en su propia cunita o moisés y al alcance de la mano de la madre. De este modo, podrán escuchar su respiración mientras duerme, sentirán sus movimientos y sonidos. Así no corren el riesgo de aplastarlo, sofocarlo o que muera de muerte súbita por exceso de temperatura corporal. Si bien a los lactantes les encanta pernoctar acompañados por sus figuras de apego, en lo personal no creo que sea recomendable hacerlo, a ninguna edad en un niño sano y que tenga un desarrollo normal.

2. ¿Hay algunas excepciones?
Tal vez las únicas particularidades podrían ser los casos de prematuros o con algún tipo de problemática en el desarrollo de su sistema nervioso central (SNC), ya que en estas condiciones están muy vulnerables a los factores estresores del ambiente. Ese pequeño sí necesitaría, tal vez sentir, el contacto piel a piel de su madre a toda hora, para tener más seguridad y poder desarrollarse mejor, por tanto dormir con ella podría justificarse.

3. Entonces, ¿no estás de acuerdo con el colecho?
No apoyo este hábito porque tanto los hijos como los padres se acostumbran muy fácilmente a ello, y posteriormente es una lucha por ambos lados el tener que separarse para conciliar el sueño. Además, muchas veces se llega a edades bastante avanzadas en que ya nadie descanza bien con todos metidos en el mismo lecho. Los papás se quejan que el chiquito patea, que se mueve, que se toma todo el espacio, al final ellos se desvelan y pasan muy mala noche, con las consiguientes consecuencias para el trabajo al día siguiente.
Además, ciertas investigaciones en torno a la muerte súbita de los bebés, dicen que podría estar relacionada con el aumento de la temperatura corporal que sufrirían los lactantes y cuyo organismo no logra regular por sí solo. El exceso de abrigo al estar en contacto con los cuerpos de dos adultos, genera más probabilidad de muerte súbita.

4. ¿Es bueno que los bebés se duerman en los brazos de un adulto?
La idea es educarlos a conciliar el sueño sin la presencia de los padres, ni menos acunarlos en el regazo. Uno de los libros que conozco y encuentro bueno (personalmente lo apliqué con mi hija) se llama “Duérmete Niño”(Estivill y de Béjar, 1998, Plaza & Janés Editores S.A.; Barcelona). Es un poco duro tal vez para los papás primerizos, pero muy efectivo si se aplica tal cual dice el texto.

5. Si el niño está acostumbrado a dormir con sus padres, ¿cómo podemos adaptarlo a su cuna y a su dormitorio?
La forma de hacerlo, creo que dependerá de la edad y de la personalidad del menor, también de las condiciones de espacio que hay en el hogar. A veces las aprehensiones y temores son más de los progenitores que de los propios hijos. Si el infante es menor de 2 años, lo ideal sería ponerle una cuna en la habitación matrimonial. Luego esa misma cuna, pasarla al lugar que será su alcoba. De este modo el cambio será gradual y menos traumático.

6. ¿A qué edad los retoños deben descansar en su habitación?
A los 3 años debieran estar durmiendo en cama y pieza propia. Si es mayor de esa edad y aún pernocta con los papás… ¡todo mal!, ya que sacarlos de ahí se hará mucho más difícil…la idea es que se le motive y explique la conveniencia de tener su cuarto o compartirlo con hermanos.

7. ¿Qué técnicas se pueden usar para que el infante se adapte a dormir solo?
Hay varias, por ejemplo:

  • Adornar su habitación de manera atractiva, acogedora y sobre todo relajante, así al acostarse sentirá deseos de quedarse ahí.
  • La luz “espantacucos” es muy buena para que no se sienta tan solo o aislado.
  • Otra idea es poner aromatizantes naturales con olor a vainilla o chocolate, que induzcan a la relajación y a la sensación de bienestar.
  • Obviamente los muñecos regalones o elementos de apego, como mantitas, cojines blanditos y suaves, dan seguridad al tacto.
  • Establecer una rutina del sueño (lectura de libros, contar cuentos, rezar, escuchar música suave, JAMAS VER TELE), que implique la presencia de uno de los padres, unos 10 ó 15 minutos, antes de que el nene se duerma. Esto porque si el infante es capaz de dormitar solo, si llega a despertar a media noche, es menos probable que llame a los padres.
  • Pero lo más importante de todo, es que los padres estén tranquilos y seguros de que el niño estará bien fuera de la cama y la pieza matrimonial. Se deben mantener firmes, pero calmos a la hora de enfrentar las resistencias y eventuales llantos o pataletas de los pequeños, durante los primeros días o incluso semanas del período adaptativo a las nuevas normas familiares.

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Las ventajas de dormir con el bebé

Margot Sunderland, directora de educación del Centro de Salud Mental para Niños en Londres, dice que el colecho hace que los críos se desarrollen calmados y saludables. Esta autora de 20 libros, señala que entrenar a los recién nacidos a dormir solos es dañino,  ya que cualquier separación de sus progenitores incrementa el nivel de hormonas del estrés como el cortisol. Además, menciona que las consecuencias incluso pueden ser físicas: Cita un estudio que demuestra que el 70% de las mujeres que no fueron confortadas durante la niñez, desarrollaron dificultades digestivas siendo adultas.
Anette Mountford, jefe ejecutivo de la organización de crianza Famili Links, debate que “los padres necesitan su espacio y que hay beneficios definitivos de animar a los menores a dormir en su propia rutina y en su cuarto.”

Los defensores del “colecho” (y algunos estudios confirman sus creencias) aseguran que pernoctar con un hijo lactante:

•Fomenta la lactancia materna al hacer más cómodas las tomas nocturnas.
•Facilita la sincronización entre los ciclos de sueño de la madre y el lactante.
•Ayuda a los infantes a dormirse con más facilidad, especialmente durante los primeros meses y cuando se despiertan a media noche.
•Contribuye a los padres, que tienen que estar separados de sus retoños durante el día, a recuperar la proximidad y la intimidad.

Los riesgos del colecho

A pesar de los posibles beneficios de esta práctica, la Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo de EE.UU (CPSC) recomienda a los papás no dormir con sus retoños en el mismo lecho, afirmando que esta práctica expone a los bebés al riesgo de asfixia y estrangulación. Y la Academia Americana de Pediatría (AAP) sugiere lo mismo.
Los partidarios de esta costumbre aseguran que los padres no aplastarían a sus hijos porque estarían conscientes de su presencia.
Sin embargo, hay personas que no deberían dormir nunca con un pequeño en la misma cama, como:

•Otros niños (especialmente aquellos que tengan entre uno y tres años), porque podrían no ser conscientes de la presencia del bebé.
•Adultos que estén bajo los efectos del alcohol u otras drogas, ya que no estarían cuerdos.
•Los padres fumadores, porque el riesgo del síndrome de muerte súbita es mayor entre los hijos de fumadores.

Finalmente, la decisión de dónde dormirán los retoñitos, es absolutamente personal. Es conveniente consultar la opinión del pediatra sobre los posibles riesgos y beneficios, según la edad y personalidad de cada niño y de acuerdo a las costumbres de la familia en lo que a hábitos de sueño se refiere.

Fuentes:
  • Marcela Tarifeño Rojas, Psicóloga Infanto-Juvenil. (Consultas y horas contactar al móvil 95261704


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