Cómo y cuándo presentarle la cuchara a tu bebé

Generalmente a los 5 ó 6 meses de edad, los lactantes tienen el aparato digestivo maduro para digerir alimentos sólidos, además ya pueden controlar la mandíbula para mover la comida de un lado al otro de la boca. Es decir, ya están preparados para descubrir un nuevo mundo gastronómico y para dar la bienvenida a la cuchara. Al principio, al bebé le cuesta aceptar esta novedosa manera de comer, porque intervienen otros músculos distintos a los que utilizaba para succionar la leche materna o el biberón.

A la hora de elegir la cuchara, lo principal es fijarse en que sea pequeña, no muy profunda y de bordes no filosos. Existen modelos especiales que puedes adquirir en farmacias, supermercados o tiendas para niños. También es importante saber que este utensilio debe ser de uso exclusivo del pequeño.

La incorporación de este “desconocido objeto” a la rutina de los chiquitos debe ser muy gradual. Un mes antes de iniciar el destete, es conveniente poner junto a sus juguetes una cucharita flexible para que el niño la conozca de a poco.

Aquí te damos algunas sugerencias para ayudar a tu retoño a adaptarse a este nuevo utensilio:

  • Si optas por una cuchara plástica o de silicona, elige las que tengan colores vivos para atraer la atención del niño, él la verá como un juguete más. Los servicios de metal no son aconsejables ya que son fríos y duros. Hay cucharas especiales que tienen la punta blandita y están especialmente diseñadas para no dañar las encías del menor.
  • Cuando termine de mamar, ofrécele una cucharadita de fruta rallada y deja que experimente con tranquilidad.
  • Si la rechaza no insistas, quizás no es el momento. La idea es no crear una tensión relacionada con la hora de la comida. Si ti hijo aún no se adapta, intenta darle la papilla en la mamadera agrandando el agujero del chupete y una semana más tarde vuelve a intentar, pero sin presiones.
  • Evita utilizar la cuchara cuando el pequeño esté muy hambriento.
  • El mejor sistema para acostumbrar gradualmente al infante, es acercarle el utensilio a los labios, estimulándolo a succionar pequeñas cantidades de comida. Lo importante es que el niño sienta consistencia del alimento y que intente ingerirlo.
  • El bebé debe aprender a ingerir de una forma ajena para él, por lo tanto no hay que introducirle demasiado alimento en la boca.
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