¿Por qué el fastidioso hipo es común en los bebés?

Habitualmente escuchamos el sonido “hip hip” que sale del pecho de nuestros bebés. Para tranquilidad de los padres los lactantes no sienten dolor ni molestia cuando sufren un ataque de hipo.Por lo que es más desagradable para ellos que para sus hijos.

Esta normal convulsión se produce durante los primeros meses de vida, generalmente después de haber comido, tras un llanto prolongado o cuando el niño está muy hambriento y traga muy rápido, ya que así recibe más aire de la cuenta.

¿Qué es el hipo?

Es una contracción involuntaria y repetida del diafragma, uno de los principales motores de la respiración.

¿Cómo se origina?

Ocurre cuando el músculo diafragmático, (que separa la cavidad torácica del abdomen), provoca una pequeña vibración, que cierra las cuerdas vocales, originándose así el “¡hic!”. En las guaguas es más recurrente, debido a la inmadurez del sistema que cierra el estómago, pero éste se va perfeccionando en los meses siguientes al nacimiento, por lo que el hipo va cesando con el desarrollo de los niños.

¿Qué causa el hipo?

  • Una mala técnica de alimentación que permita la entrada de mucho aire. Por ejemplo, una mamadera  con un orificio muy grande o muy pequeño. No poner el pezón adecuadamente en la boca del infante al momento de alimentarlo.
  •  La indigestión o cólicos.
  •  El hambre, es decir cuando el pequeño pasa muchas horas sin comer.
  • La ingesta excesiva de alimentos, un sorbo rápido, o incluso el cambio de temperatura pueden ser otras de las causas.

Este usual estremecimiento en los chiquitos termina en un lapso de 5 a 10 minutos. En cuanto el aire avance hacia el intestino el ¡hic! desaparece. Sin embargo, todos los padres nos preguntamos qué hacer para que el proceso sea más corto:

Existen muchos remedios populares para calmar el hipo en los retoños, pero muchos de ellos no son adecuados, como darle un susto o azúcar. Lo más lógico es ofrecerle el chupete, ya que mediante la succión se elimina la irritación del nervio frénico.

  • Sostenga erguido a su hijo, contra su hombro y déle palmaditas, ya que algunos lactantes tienden a acumular mucho aire cuando beben leche.
  •  Fíjese en que el chupón o la mamadera tengan el tamaño adecuado. (Al voltear el biberón hacia abajo el goteo del líquido debe detenerse gradualmente no debe salir un chorrito ni tampoco salir nada).
  •  Si está amamantado asegúrese de que su retoño succione correctamente. La boca del bebé debe abarcar por lo menos una pulgada y media de la aureola y los labios deben verse hacia afuera. El labio inferior debe abarcar más aureola que el superior. La barbilla del pequeño (no la nariz), debe tocar el seno de la madre.
  •  Comprima el pecho del menor flexionando las rodillas hacia arriba.
  • No lo sobrealimente. Nutra a su bebé con menos cantidad, pero con mayor frecuencia.
  • Ofrézcale un poco de agua fría para que desaparezca el hipo.

El hipo en los bebés se soluciona por sí solo al cabo de unos minutos, sin dejar ninguna consecuencia. Pero ojo con estos síntomas: Si es muy recurrente y está acompañado de vómitos frecuentes; si hay muchas interrupciones durante la comida, llanto inconsolable e irritabilidad nocturna, podría tratarse de reflujo gastroesofágico. En estos casos es necesario acudir al pediatra.

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