El nuevo modelo de padre: Comprometido con su rol

Dar de comer a sus hijos, cambiarles el pañal y bañarlos, son parte de las tareas que hoy también asumen los papás.

“Apenas llego del trabajo, me cambio de ropa y corro a jugar con mi hija. Los fines de semana, sagradamente salimos juntos al parque. Todas las noches cocino sus almuerzos y cenas para el otro día. ¡Y lo hago feliz! Además, mi esposa también llega agotada y necesita mi apoyo”, comenta Gastón Suárez, papá de Renata (dos años de edad).

Por su parte Fabián Casto, cuenta orgulloso que estuvo presente en todas las ecografías, en todos los controles ginecológicos y en el parto. “Incluso llevo al pediatra a mi hijo Anibal”, dice riendo.

Es evidente que los progenitores machistas, que sólo se preocupaban de su trabajo quedaron en el pasado. Ha surgido un nuevo modelo de hombre-padre dentro de la sociedad, que rompe con el prototipo tradicional. Así lo demuestra un estudio de la Escuela Andaluza de Salud Pública llamado “Implicación del padre en la crianza infantil”.

Hoy los roles entre el hombre y la mujer tienden a estar menos diferenciados; las madres también trabajan y los jefes de hogar se involucran más en las labores del hogar. “La repartición de las tareas va a depender de cada familia; pero es imprescindible que ambos le entreguen al niño afecto, protección y educación”, explica Francisca Carrasco Tassara, psicóloga UC.

La especialista agrega que “muchos padres llegan agotados a la casa después de su día laboral, con ganas de disfrutar a los hijos, pero evitan la parte de la enseñanza y poner límites, delegando esta tarea a las mamás. Aquí es donde ellas deben mostrar a sus esposos la importancia de su rol. Un padre no es un abuelo, quien se encarga de regalonear y darles todo a los nietos. Un buen papi es quien da afecto a sus pequeños cuando corresponde hacerlo, y a la vez, lo educa y le pone reglas. Esto es fundamental para que el menor sea capaz de adecuarse y adaptarse a la sociedad”.

Los retoños se sienten protegidos a través del cuidado y las normas que establecen sus padres, así les permiten saber qué es bueno y qué es malo. Ellos no son capaces de cuidarse por sí mismos, por lo tanto, necesitan a alguien que los obligue a hacer lo correcto.

“Si sólo uno de los padres pone límites y el otro no, esto se vuelve confuso. En este sentido es importante que las parejas lleguen a acuerdos con respecto a las pautas que impondrán a sus hijos. Por ejemplo, el cumplimiento de castigos o de horarios. Asimismo, es beneficioso y fortificante para la relación conyugal, compartir los quehaceres del hogar”, recomienda la especialista.

Sin embargo la balanza está aún muy lejos de igualarse. La mujer sigue siendo la que se lleva el trabajo más pesado con respecto a la crianza. Pero es ella quien genera esa desigualdad en los roles, ya que a nosotras nos gusta dirigir y controlarlo todo; entonces al hombre no le queda más que ejecutar nuestras órdenes, sin tener la opción de tomar iniciativas y ser más activo.

Fuente: Francisca Carrasco Tassara, Psicóloga UC y Diplomada en Terapia Gestalt Infantojuvenil.
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