Cómo enfrentar la etapa del estómago caprichoso

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Existe un periodo normal y transitorio de anorexia o falta de apetito en los niños. El secreto para superar esta complicada fase es: Mantener la calma y crear buenos hábitos alimenticios.


“Me estresa la hora del almuerzo y de la cena, todos los días  tengo que inventar un show diferente para que mi hijo coma. Trato de mostrarle cosas que llamen su atención para motivarlo, pero prueba un par de cucharadas y lo demás lo bota. Sólo quiere tomar leche materna. Qué puedo hacer”, se pregunta angustiada Magadalena Pinto, ya que su bebé Pedro Pablo Mancilla ( de 1 año 6 meses) se resiste a comer.

Muchas madres pasan por este desagradable período de luchar contra sus hijos para que se alimenten adecuadamente. Para tranquilidad de los papás, hasta el primer año de vida los lactantes presentan un crecimiento acelerado, por lo que necesitan de más alimento para poder cubrir las necesidades de su cuerpo. Pero a partir de esa edad, los requerimientos de nutrientes disminuyen y el apetito también, por lo que –generalmente- los expertos en el tema consideran que es un evento normal.
“No todos los niños comen lo mismo, ni con las mismas ganas, por lo que antes de preocuparnos preguntémonos: ¿El peso y talla de mi hijo son adecuados? ¿Tiene suficiente energía durante el día o se ve agotado? Si las respuestas son negativas y tenemos dudas con respecto al crecimiento de nuestros pequeños, lo mejor es consultar al pediatra. En cambio si vemos que el menor tiene un desarrollo apropiado y simplemente está inapetente, no tenemos que preocuparnos tanto”, explica Francisca Carrasco Tassara, Psicóloga UC y Diplomada en Terapia Gestalt Infantojuvenil.
Sin embargo, la especialista indica algunos consejos que ayudan a mejorar la situación:
• No obligues a un niño a comer algo que no le gusta, ya que al igual que los adultos, tienen derecho a tener ciertas preferencias, tanto en los sabores como en otras cosas. Ese alimento lo puedes reemplazar por otro que sea igualmente nutritivo.
Dale el ejemplo a tu hijo y consume comidas variadas. Intenta incluir de a poco en su menú alimentos nuevos para cubrir todas las necesidades de su cuerpo. Es normal que al principio los rechace, pero preséntaselos de manera entretenida para que se adapte al nuevo sabor. Por ejemplo, puedes formar figuras de animales con las frutas y verduras.
• Crea una rutina. Es muy importante que los niños coman a las mismas horas y que relacionen la hora de merendar con ciertos eventos. Así, el pequeño se prepara y llega a ese momento con otra disposición. Avísale 15 minutos antes que ya es hora de almorzar o cenar.
• Intenta hacer de las comidas una instancia familiar y entretenida. Y no lo corrijas en exceso con respecto a su manera de comer.
• Preocúpate de que las porciones no sean excesivas. Es mejor que se repita a que se desanime ante un plato muy colmado, ya que se sentirá incapaz de terminarlo. Para los infantes es gratificante acabar toda su merienda y luego pedir más.
• No frenes su desarrollo. Para el niño es tan importante el gusto como el tacto en el descubrimiento de los alimentos. Por eso demos permitir que toquen y manipulen. Debe empezar a usar la cuchara cuanto antes, sin importar que juegue con la comida o que se ensucie.
• Si el bebé está inapetente, los padres no se deben mostrar autoritarios o nerviosos. Con esa actitud crean un ambiente tenso y amenazante. Lo correcto es que la hora de comer sea un momento de encuentro, de afectividad, de diálogo y tranquilidad.
• No hagas un escándalo si no quiere comer, ni le des demasiada atención al tema. Espera media hora y si no come, retira el plato. Sin embargo, si come (cuando nunca quiere comer) o si acepta comer ensaladas y las odia, ¡felicítalo! Es importante que les des mucha atención cuando tenga conductas que esperas de él.

Batalla contra los malos hábitos alimenticios

Si quieres educar el cambiante estómago de tu retoño, evita que se llene con nutrientes de un solo grupo alimenticio. Por ejemplo: no es recomendable la ingesta exagerada de leche, nadie puede negar que sea buena para el crecimiento, pero también son necesarias otras vitaminas y minerales para generar defensas y energía.
Beber líquidos de manera exagerada, tampoco es bueno, ya que aportan básicamente hidratación. Además, tomar jugos fuera de horarios disminuye el apetito del niño al momento de cenar o almorzar. Enséñale a preferir los zumos que gaseosas.
Un error gravísimo que cometen varias madres, es preparar a sus hijos sólo las comidas que a ellos les gustan para evitar conflictos. Si no quiere consumir lo que hay, no se le debe preparar otro plato, ya que son los padres quienes eligen el menú.
No le prometas a tu bebé algo a cambio de que se alimente. Si no quiere comer no lo fuerces, pero no le permitas que picotee entre las comidas.
Debemos evitar transmitir negativamente nuestros gustos culinarios a los retoños. Muchas veces les ofrecemos sólo los alimentos que los padres prefieren. Debemos recordar que nosotros somos su modelo a imitar. Si nunca te ve comer verduras, lo más seguro es que él las rechace.
A la hora de comer, los pequeños no se deben distraer con la televisión, con juguetes ni cuentos. El niño tiene que disfrutar ese momento, saborear y percibir los olores de los alimentos.

Fuente: Francisca Carrasco Tassara, Psicóloga UC, Diplomada en Terapia Gestalt Infantojuvenil
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