¡Adiós a los pañales! Once pasos para que tu hijo lo logre

¡Llegó el momento de dejar los pañales! No es fácil, requiere de mucha paciencia y comprensión de parte de los padres. Es es un proceso de aprendizaje que quizá parezca un poco lento, pero cuando menos lo esperes, tu niño ya habrá aprendido a controlar sus esfínteres.

Los padres suelen esperar con ansias el momento de quitarles el pañal a sus retoños. Después de haber cambiado cerca de dos mil pañales al año (calcula unos 6 al día), seguramente tu también deseas que tu hijo vaya al al baño solito.

Algunos niños aprenden en pocos días, pero muchos otros tardan varios meses. En general, cuanto más pequeño es el infante al empezar el entrenamiento, más tarda en lograrlo. Será más fácil enseñarle con éxito, si conoces los pasos básicos del entrenamiento, y logras transmitírselos con claridad.

Primer paso: Identifica las señales de que tu niño está listo. Algunos chiquitos están listos para empezar el proceso de controlar esfínter a los 18 meses de edad, pero hay otros que no demuestran el más mínimo interés hasta que tienen 3 años o más.

En Estados Unidos, la mayoría de los padres empiezan a entrenar a sus hijos cuando tienen alrededor de 2 años y medio, pero en muchos países latinos se suele comenzar más temprano, sobre todo en generaciones anteriores, cuando los pañales se tenían que lavar a mano (¡y hasta hervir!) en casa. O sea no te sorprendas si tu madre o tu suegra insisten en decirte que les quitaron los pañales a sus bebés antes de que cumplieran un año. Es posible que lo hayan hecho, pero quizás dedicaban una buena parte de su tiempo a limpiar “accidentes”.

Lo importante es observar si tu chiquitín empieza a mostrar ciertas señales de que ya está listo para ir al baño solito. Algunas preguntas que puedes hacerte para ver si está preparado: ¿Obedece instrucciones sencillas?, ¿Camina y se sienta solo?, ¿Trata de imitar a los adultos o hermanitos cuando van al baño?, ¿Puede subirse y bajarse su ropa interior?

Recuerda también que si alguna estrategia o técnica te resultó con tu primer hijo, podría no funcionar con el segundo. Lo bueno es que los hijos que vienen después, suelen aprender con mayor rapidez que los primogénitos, aunque los varoncitos suelen tardar más que las niñas.

Piensa también en otros factores aparte del nivel de desarrollo y preparación de tu niño. Si en este momento tu pequeño está pasando por un gran cambio en su vida, como ir a una nueva escuela o guardería, o la llegada de un hermanito, es muy probable que el proceso de quitarle el pañal se vuelva más difícil, y lo ideal sería postergarlo hasta que la situación se estabilice.

Tampoco tiene sentido empezar a enseñar al menor en un momento en que tú no puedas dedicarle el tiempo, la paciencia y el buen humor necesarios. Si estás ocupadísima renovando la casa, o sufres náuseas debido a un nuevo embarazo, éste seguramente no es el mejor momento. Sería conveniente esperar un par de semanas o meses, hasta que las cosas estén más tranquilas.

Si la presión para enseñarle a ir al baño viene de parte de tu mamá u otro familiar con buenas intenciones, explícales con delicadeza los motivos por los que piensas que ni tú ni tu niño están listos aún, y diles que prefieres esperar para poder hacerlo con tranquilidad.

Igualmente, si estás fuera de tu entorno habitual, de vacaciones o pasando una temporada en casa de un familiar, sería bueno esperar hasta llegar al hogar. Los inevitables accidentes pueden causar tensiones en casa ajena y tu pequeñito se sentirá incómodo.

Segundo paso: Compra el equipo necesario
Invierte en un buen orinal (bacinica) o en un asiento especial que se acopla al inodoro de tu baño. Puedes pedirle a tu pequeño que te ayude a escogerlo. Cuando lo lleves a casa, escribe en él su nombre y déjalo que lo decore con pegatinas o que juegue con él.

Si tienes un varón busca un orinal sin concha protectora para la orina o que traiga una que se pueda quitar. Aunque las conchas protectoras ayudan a evitar que al niño que se le escape algún chorrito fuera de la pelela, tienen el inconveniente de que los chiquitos a menudo se golpean o arañan el pene al sentarse y levantarse, lo cual puede quitarles las ganas de usar el orinal.

Si compras un asiento adaptador para el sanitario, compra también un banquito para que tu hijo apoye los pies y pueda subir y bajar de la taza del baño con facilidad. También le ayudará a tener firmeza y estabilidad, y a pujar al evacuar.

Tercer paso: Crea una rutina para tu niño
Para empezar, haz que tu hijo se siente completamente vestido en su orinal una vez al día, después de desayunar, antes de bañarse o cuando normalmente suele hacer popó o pipí. Así se irá acostumbrando al orinal y empezará a aceptarlo como parte de su rutina diaria.

Pon el orinal en un lugar accesible y conveniente. Como es portátil, puedes llevarlo al jardín o al cuarto donde suele jugar el niño.

Si no se quiere sentar, no te preocupes. No debes forzarlo, ni obligarlo. Si esto ocurre, lo mejor es guardar su pelela o por lo menos dejarlo a un lado por algunas semanas o un mes, y luego volver a intentarlo.

Cuarto paso: Dile adiós al pañal
Una vez que tu pequeño ya esté plenamente acostumbrado a sentarse vestido en su orinal, el siguiente paso es lograr que lo haga sin el pañal.

Ésta es la etapa en que empezarás a explicarle que así lo hacen mami y papi (y los hermanitos que tenga) todos los días. Si el niño hace algo en el orinal, muy bien, pero no se lo exijas ni insistas demasiado. Recuerda que es importante esperar a que tu niño muestre señales de que está interesado en ir al baño solito.

Quinto paso: Muéstrale cómo se hace
Los niños aprenden imitando a los adultos, por lo tanto la manera más natural de que aprendan a usar el inodoro es viéndote hacerlo. Si tienes un varoncito, es más fácil que empiece a hacer pipí sentadito, y que más adelante papá le enseñe a hacer pipí de pie. Seguro que no tardará nada en imitarlo.

Cuando le estés mostrando a tu niño o niña cómo se usa el retrete, es bueno que le vayas explicando lo que estás haciendo y le muestres que al final te limpias, te vistes, tiras de la cadena y te lavas las manos.

Si hay un hermanito o hermanita mayor que ya sabe usar el baño, él o ella también le pueden hacer una demostración al pequeño. Los chiquitos ponen mucha atención cuando los “maestros” tienen casi la misma edad que ellos.

Sexto paso: Explícale el proceso
Enséñale a tu hijo la conexión entre el popó y el sanitario. La próxima vez que ensucie el pañal, llévalo a su orinal, siéntalo y luego vacía el pañal en su pelea . Esto le ayudará a asociar el acto de sentarse en el orinal y hacer popó.

Luego vacía el contenido  en el inodoro y permítele que tire de la cadena si quiere (pero no insistas si notas que le da miedo), para que vea adónde va su caquita. Enséñale a vestirse y lavarse las manos al final.

También puedes comprar o pedir prestado en la biblioteca algún libro o video sobre ir al baño, que le ayude a entender y asimilar todo el proceso. Déjalo en el baño para que pueda verlo.

Séptimo paso: Motívalo a ser independiente
Motiva a tu retoñito a usar su pelela siempre que tenga ganas de hacerlo. Si necesita ayuda para subir y bajar sus pantalones o ropa interior, asegúrate que sepa que te lo puede pedir a ti, y que tú lo llevarás al baño cuando quiera.

Si puedes, permítele que de vez en cuando circule por la casa sin pañales y mantén su bacinica a la mano. Cuanto más tiempo lo dejes sin pañal, más rápido aprenderá, aunque tú tendrás que estar dispuesta a limpiar. Dile que puede usar su orinal cuando quiera, y de vez en cuando recuérdale que está ahí para cuando lo necesite.

A veces los niños no permanecen sentados el tiempo suficiente para lograr relajarse y hacer en el baño. Te será más fácil lograrlo si le haces compañía, hablándole o leyéndole un libro.

Elogia a tu chiquito cada vez que haga sus necesidades en la pelela. Así comprenderá  que  es un logro. Pero a la vez que es importante halagarlo, procura no exagerar, y evita transformar cada ida al baño en un gran acontecimiento, de lo contrario tu niño empezará a ponerse nervioso o avergonzarse ante tanta atención.

Octavo paso: Compra pantaloncitos de entrenamiento
Es de gran ayuda tener ropa interior infantil con una protección extra absorbente, o pañales desechables que se suben y bajen con facilidad, ya que permiten que los infantes se los quiten y se los pongan solitos.

Aunque los pantaloncitos de entrenamiento de tela son menos convenientes que los desechables, algunos padres los prefieren porque el menor puede sentir de veras cuando hace pipí o popó. Sea cual sea la opción que elijas, introdúcela gradualmente, unas horas cada día y sigue poniéndole pañales normales por las noches.

Cuando tu hijo empiece a usar el orinal de forma consistente, puedes pasar a la ropa interior normal. A algunos niños les motiva mucho usar calzones con sus personajes favoritos.

Noveno paso: Acepta sus “accidentes” con buen humor
No hay niño que domine completamente el arte de ir al baño solito sin antes tener una serie de pequeños “incidentes”. Cuando esto ocurra, no debes enojarte ni castigar a tu hijo; recuerda que hasta hace muy poquito tiempo tu niño aún no había desarrollado completamente sus músculos, y por lo tanto no tenía el control necesario para lograr contener la orina o las deposiciones.

Con el tiempo, tu chiquito se volverá muy competente, pero mientras esté aprendiendo, lo mejor que puedes hacer es limpiarlo calmadamente cuando se le escape el pipí o el popó y sugerirle que la próxima vez trate de usar su orinal.

Décimo paso: Comienza el entrenamiento nocturno
Aunque tu hijo se mantenga limpio y seco durante todo el día, puede que pasen varios meses, o incluso años, hasta que logre controlar sus necesidades durante la noche, o sea que aún no te deshagas de sus pañales. A esta edad, su organismo no ha madurado lo suficiente para lograr despertarlo siempre que necesite hacer pipí.

Para ayudarle a mantenerse sequito, no le permitas beber demasiado líquido antes de acostarse y recuérdale que si quiere pipí, te  llame para que le ayudes a ir al baño. Otra cosa que puedes hacer, es colocar su bacinica al lado de la cama por si quiere usarlo.

Una vez que tu pequeño haya despertado completamente seco cinco noches seguidas, habrá llegado la hora de empezar el entrenamiento nocturno. Cubre el colchón con un plástico o una protección impermeable por debajo de la sábana, y acuesta a tu hijo sin pañales. Si el infante no parece aprender cómo aguantar la noche sequito, vuelve a ponerle paños por las noches e intenta quitárselos otra vez al cabo de unos meses.

Onceavo paso: Celébralo, ¡lo has conseguido!
Cuando tu niño esté listo para aprender esta nueva habilidad, lo hará con éxito. Y si en lugar apresurarlo, esperas a que verdaderamente esté preparado, todo el proceso será mucho más fácil y menos latoso, tanto para ti como para tu chiquito.

Tarde o temprano, tu retoñito aprenderá a ir al baño como los adultos, y tú no tendrás que volver a pensar en este asunto… al menos hasta la llegada del próximo bebé.

Fuente: Escrito para BabyCenter en Español, Aprobado por la Junta de Asesores Médicos de BabyCenter
 
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